jueves, 22 de octubre de 2015

Es pesada, protesta por todas y cada una de las cosas que hago, a veces habla más de lo que debería, es gritona y un poco maniática.
Pero soy como soy gracias a ella; gracias a cada uno de sus gritos, de sus protestas y correcciones, gracias a sus consejos, sus mimos, sus cuidados... Una gran parte de mi es ella, y tengo que estarle eternamente agradecida. Estoy orgullosa de lo que ha hecho conmigo, orgullosa de ella, de lo guapa que es, lo guapa que fue, y lo guapa que será; por dentro y por fuera.
Cuántas veces tuve y tendré que pedirle perdón por negarle los besos, por no atender a sus palabras, y por no tratarla como la reina que es.


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