viernes, 6 de noviembre de 2015

No lo entenderá


Duele. Me duele y como siempre lo guardo para mi, ahogo mis sollozos entre las sábanas mientras me siento estúpida.
Y es que a veces pienso que estoy enamorada de la idea que tengo de ti, a veces pienso que no conozco a la persona a la que necesito, y a veces pienso que somos demasiado distintos.
Si supieses la mitad de las veces que mi cama fue testigo de mis lloreras, de mi impotencia, de mi rabia, de mis dudas... Si tan solo fueses capaz de imaginarlo... Estoy segura de que las cosas no serían así.
E igual tienes demasiado fácil hacerme daño, quizás soy muy exigente, cabezota o pesada; pero una cosa la tengo clara: yo haría lo que fuese por ti.
Y es por eso por lo que no lo entiendo, no entiendo como permites que la única cosa que me molesta que hagas, que dejes de ser tu, me destroce.
Supongo, y espero, que no serás consciente de que si, duele. Y aunque parezca ridícula, me sacas unas cuantas lágrimas, en silencio, y me encoges un poco el corazón.
Y tu, mientras tanto, ni tan si quiera lo imaginas; no lo entiendes... Pero es que yo, tampoco te entiendo.

jueves, 22 de octubre de 2015

Vivir a todo volumen

¿Y por qué no? Vamos a borrar el no de nuestras mentes, vamos a explorar, avanzar, aprender, evolucionar, sentir cosas nuevas. Dejemos el miedo atrás, las preocupaciones, las tensiones, las tristezas y démoslo todo. Porque quien dice que la vida son dos días, se equivoca; nuestras vidas son tan infinitas como nosotros.
Olvidemos lo malo del ayer, vivamos el momento en el que vivimos, y planeemos un mejor mañana. Aprendamos de nuestros errores, y no dejemos que estos nos castiguen, cojamos aire cada vez que lo necesitemos, lloremos, riamos, gritemos, saltemos, abramos nuestros corazones.
Démosle una oportunidad a todo, no cerremos puertas, por mucho que cerrar una pueda implicar que se abran otras, ¿por qué no tener todas abiertas? 
Olvidemos las diferencias, todos somos diferentemente iguales, y el tamaño que importa, es el del corazón. Enseñemos a sonreír a nuestros corazones, y no los pudramos con dolor. 
Arriesguemos por lo que queremos, dejémonos el alma en todas las cosas que hagamos, amemos lo que hacemos.



Es pesada, protesta por todas y cada una de las cosas que hago, a veces habla más de lo que debería, es gritona y un poco maniática.
Pero soy como soy gracias a ella; gracias a cada uno de sus gritos, de sus protestas y correcciones, gracias a sus consejos, sus mimos, sus cuidados... Una gran parte de mi es ella, y tengo que estarle eternamente agradecida. Estoy orgullosa de lo que ha hecho conmigo, orgullosa de ella, de lo guapa que es, lo guapa que fue, y lo guapa que será; por dentro y por fuera.
Cuántas veces tuve y tendré que pedirle perdón por negarle los besos, por no atender a sus palabras, y por no tratarla como la reina que es.