Olvidemos lo malo del ayer, vivamos el momento en el que vivimos, y planeemos un mejor mañana. Aprendamos de nuestros errores, y no dejemos que estos nos castiguen, cojamos aire cada vez que lo necesitemos, lloremos, riamos, gritemos, saltemos, abramos nuestros corazones.
Démosle una oportunidad a todo, no cerremos puertas, por mucho que cerrar una pueda implicar que se abran otras, ¿por qué no tener todas abiertas?
Olvidemos las diferencias, todos somos diferentemente iguales, y el tamaño que importa, es el del corazón. Enseñemos a sonreír a nuestros corazones, y no los pudramos con dolor.
Arriesguemos por lo que queremos, dejémonos el alma en todas las cosas que hagamos, amemos lo que hacemos.